Alejandra Vergés | El mundo es tuyo si te atreves a pedirlo

Published on September 2, 2026

Alejandra Vergés 

Head of People en GLOVO 

 

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MSc in International Business 2015/2016

📍 España

 

Después del Máster en International Business tomaste la decisión de trasladarte a Singapur, un paso que marcó un antes y un después en tu carrera. ¿Qué te llevó a dar ese salto y qué aprendizajes de aquella experiencia todavía te acompañan hoy?

Siempre he sido una persona curiosa y aventurera. Ya durante el Erasmus elegí Australia, movida por las ganas de conocer mundo y de ampliar mis mapas mentales. Singapur llegó de forma parecida: a mi pareja (hoy marido) le ofrecieron un trabajo allí y, pese a tener una vida cómoda en Barcelona, él lo tenía claro. Yo, no tanto: miedos sobre cómo encontraría trabajo en un mercado tan competitivo, por dónde empezaría, si me adaptaría.

Decidí mirar el miedo de frente. Invertí en terapia para atreverme y me puse manos a la obra: networking intensivo, conversaciones con catalanes que ya vivían allí, decenas de mensajes por LinkedIn. Lo que más me funcionó fue la disciplina — dedicarle horas cada semana y no dejarme hundir por los "no" y los comentarios negativos por el camino. Tener claro el objetivo, llamar a muchísimas puertas y viajar allí antes de mudarme es lo que finalmente me llevó hasta allí, meses después, con un contrato en la mano.

Aquella etapa me marcó de arriba abajo. Fue cuando me atreví a conectar de verdad con mis ambiciones profesionales y a apuntar a empresas grandes y atractivas — y también cuando conocí por primera vez el síndrome de la impostora. Aprendí que la adaptabilidad real exige unas gafas vitales flexibles: si esperas reencontrar el mismo confort que tenías en casa, lo tienes difícil. A mí me ayudó abrirme mentalmente a nuevas rutinas y a gente distinta, porque si te quedas encerrada en casa, no pasan cosas. La vida pasa más allá.

El otro gran aprendizaje llegó cuando, de la noche a la mañana, perdí el trabajo por la Covid y unos despidos masivos. Era la primera vez que vivía algo así y desde entonces me acompaña una idea clave: no era nada personal, era circunstancial. Reconstruir tu propia historia para que incluya ese trance —sin sentirte menos por ello— y saber encontrarle oportunidades es esencial. Y de oportunidades, surgieron muchas: me replanteé si quería un rol generalista o especializarme en HR Business Partner, y me atreví a dar el salto.

Si tuviera que quedarme con un puñado de frases que resuman todo este camino, serían estas. Don't ask, don't get: si no pides, no recibes — y el "no" ya lo tienes garantizado antes de preguntar, así que preguntar siempre compensa. Sueña a lo grande, porque las metas que te parecen inalcanzables suelen estar solo un paso más allá de lo que crees: there are no mountains high enough. Y, por encima de todo, el mundo es tuyo — no en un sentido grandilocuente, sino como recordatorio de que los límites que a menudo nos frenan son más mentales que reales.

 

Has pasado por empresas globales y de alto crecimiento como Grab, Kantar, Sunhero, Katoo y ahora lideras el área de People en Glovo. ¿Qué habilidades o competencias crees que han sido más determinantes para evolucionar hasta un rol de liderazgo?

Por encima de todo, el autoconocimiento — y aquí no hablo en abstracto. Llegué a Katoo como primera contratación del equipo de People, con la responsabilidad de construir el área desde cero mientras la empresa duplicaba la plantilla y abría dos países nuevos. Era la única mujer en un equipo de liderazgo formado mayoritariamente por hombres con trayectorias muy parecidas entre ellos, y a menudo sentía que hablaba un idioma distinto al suyo. Allí aprendí que la única impostora del síndrome de la impostora soy yo misma ante mí — no yo ante la organización. Dejé de intentar demostrar que sabía tanto como los demás y empecé a defender abiertamente que la mirada emocional y cualitativa es tan válida como la analítica.

También aprendí que la contribución no siempre es ruidosa: estar cómoda siendo la observadora en una reunión, decir "no lo sé" sin que eso me hiciera sentir menos profesional, y preguntarme continuamente cuál era mi propio estilo de liderazgo en lugar de copiar el de los manuales o el de los demás. Y, sobre todo, que se puede ser cercana y a la vez respetada — no hacía falta elegir.

A esto le sumo unas ganas constantes de aprender, la capacidad de estar cómoda en la incomodidad —porque el crecimiento raramente ocurre dentro de la zona de confort— y, sobre todo, dedicación: horas y horas invertidas sin atajos.

 

Tu trayectoria también incluye momentos difíciles, como reorganizaciones, despidos y cambios de empresa. ¿Cómo has afrontado esos puntos de inflexión y qué consejo darías a los alumni que se encuentren ante un cambio profesional inesperado?

El primer paso es entender que no es personal, es circunstancial — aunque cueste creerlo cuando lo estás viviendo. Lo aprendí de la forma más dura en Singapur: primero, la empresa de mi pareja despidió a toda la plantilla por el impacto de la Covid, lo que ponía en riesgo nuestro estatus migratorio porque nuestros visados estaban ligados al trabajo. Justo cuando todavía buscábamos una salida, llegó el segundo golpe: yo misma me vi afectada por una reducción del 5% de la plantilla en Grab. Recuerdo la sensación física de aquellos días — la cabeza dando vueltas sin parar, como un ventilador de techo, mientras procesaba que algo muy valioso había desaparecido de repente.

Lo que de verdad me ayudó fue invertir tiempo en parar, en mirar la herida de frente en lugar de evitarla, cuidarme literalmente antes de cuidar a nadie más y construir mi propia narrativa sin esconderme de ella. También aprendí a ser paciente con el proceso: por mucho que planifiques, la vida te lleva adonde tienes que ir. Desde ahí, mirar hacia delante. Por suerte, hoy en día haber pasado por un layoff está mucho más normalizado que antes, y eso debería quitarnos peso de encima a la hora de contarlo.

 

Mirando atrás, ¿qué impacto dirías que tuvo el Máster en International Business en tu carrera? ¿Hay algún aprendizaje, experiencia o mentalidad adquirida durante aquella etapa que todavía hoy te sea especialmente útil?

Tres cosas se me quedaron grabadas. Primero, el componente internacional: ser una de las pocas estudiantes locales de Barcelona me obligó a abrir la mente desde el primer día. Segundo, estudiar completamente en inglés, lo que me dio una herramienta que uso cada día. Y tercero, el formato seminario y práctico, muy alejado de la clase magistral, que me enseñó a aprender haciendo y debatiendo, no solo escuchando.