Marc Gavaldà | Una trayectoria en comunicación sin fronteras

Publicado el July 28, 2026

Marc Gavaldà 

Coordinador de comunicaciones en Aalto Startup

 

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Posgrado en SEO y Social Media para comunicadores 2017/2018

📍 Finlandia

 

Hiciste con nosotros el posgrado en SEO y Social Media para comunicadores. ¿Qué te aportó, en herramientas, en mentalidad o en la manera de enfocar la comunicación, que no hayas encontrado en ningún otro sitio?

El posgrado me ayudó a refrescar conocimientos aprendidos años atrás y, sobre todo, me obligó a actualizarme y a saber cuáles eran las últimas tendencias en el mundo de la comunicación. Decidí emprender el posgrado después de un año en el mundo laboral. Era la primera vez que trabajaba y tuve la suerte de encontrar un buen puesto de trabajo justo al acabar la carrera. Me gustaba mucho lo que hacía y sentía que, para seguir creciendo como profesional y poder dar lo mejor de mí mismo, necesitaba aprender sobre aquello que ya hacía de la mano de profesionales del ámbito.

Me gustó especialmente que el profesorado estuviera formado por profesionales de la comunicación que hablaban desde su propia experiencia, centrándose mucho en la parte práctica. Eso me motivaba a atender y a aprender. Quería retos, y el posgrado me obligó a ver la comunicación de una forma diferente. Era muy enriquecedor ir a clase y, al día siguiente, poder poner en práctica en el trabajo todo lo que estaba aprendiendo. También recuerdo especialmente el trabajo final del posgrado, que hicimos en grupo y al que dedicamos muchas horas. Además, al principio recuerdo que quería hacer este posgrado para poder mencionar en el currículum una universidad de prestigio como la Universitat Pompeu Fabra, y estoy muy contento de haberlo hecho y de tener esa marca en mi currículum. Tengo muy buen recuerdo de aquella época.

Formaste parte de un proyecto del que se creó un concurso literario sobre jóvenes extutelados que acabó convirtiéndose en un cómic impreso. Cuéntanos cómo nació aquel proyecto, qué papel tuviste en él y qué te dejó aquella experiencia.

El proyecto nació porque queríamos dar a conocer a la población la juventud extutelada de una forma diferente. El discurso que se emplea para hablar de estos jóvenes y de todo lo que los rodea no siempre es positivo. Queríamos reconducir esta narrativa y dar a conocer la realidad de estos chicos y chicas de una manera original y visualmente atractiva. Cuando hablamos de juventud extutelada nos referimos a jóvenes que no tienen figuras que se hagan cargo de ellos y ellas, por lo que se encuentran en centros regulados por la administración hasta el momento en que cumplen la mayoría de edad. Al cumplir 18 años, se ven obligados a empezar una nueva etapa fuera de estos centros porque legalmente son personas adultas. Hay organizaciones que ayudan en este proceso de transición porque saben que tener 18 años te convierte en adulto legal, pero no significa que tengas una vida completamente independiente.

Para concienciar sobre esta problemática, organizamos un concurso literario. Cualquiera podía enviarnos sus relatos, y un jurado valoraba cuáles de esos textos se ilustrarían y se convertirían en un cómic. Todo el proceso fue de lo más interesante: desde la primera vez que hicimos público el concurso (sin saber qué pensaría la gente), pasando por la lectura de los textos recibidos y, finalmente, la llegada de los libros impresos con las historias maravillosamente ilustradas por Cristina Bueno. La FEPA (entonces conocida como Federación de Entidades con Proyectos y Pisos Asistidos y ahora la Red de Entidades para la Emancipación Juvenil) aglutina organizaciones que trabajan por el bienestar de estos jóvenes, y allí trabajé desde que acabé el grado universitario (en 2016) hasta que decidí irme a vivir al extranjero (en 2022).

Tienes experiencia tanto en federaciones de ONG como en entornos de emprendimiento e innovación como Aalto University. ¿Cómo cambia la manera de comunicar en estos dos mundos? ¿Hay algo que hayas aprendido de un sector que hayas podido aplicar al otro?

La forma de comunicar, dependiendo del lugar donde trabajas, varía muchísimo. Dicho esto, hay principios básicos que se pueden aplicar allá donde vayas. En mi caso, empecé mi trayectoria laboral en el mundo social, siendo sincero, por casualidad. Acabé el grado universitario, buscaba trabajo y vieron algo en mí para contratarme. Lo que no sabía en aquel momento era cómo me impactaría el sector de forma positiva y todas las lecciones que me llevaría (¡y la calidad de la gente que trabaja en este mundo!). La manera en que comunicaba cuando estaba en el sector social en una federación de entidades con sede principal en Barcelona no varía tanto de cómo comunico en la actualidad en el departamento de startups de una universidad de Helsinki (Finlandia). La temática es completamente diferente, pero utilizo más o menos las mismas herramientas: un lenguaje claro, comprensible, directo y siempre acompañado de fotografías o ilustraciones para relacionar aquello de lo que se habla.

Los tiempos cambian, y eso conlleva adaptarse. Del mismo modo que en 2016 Twitter (ahora X) era la red social preferida, ahora, diez años después, en el mundo de la innovación, LinkedIn es el lugar donde hay que estar más presente. Las páginas web, aunque cambian mucho, siguen estando muy presentes y los boletines también tienen un gran valor comunicativo. Muchas cosas son las que he aprendido durante esta década de carrera profesional en diferentes ámbitos, pero si tengo que destacar una sola, sería que hay que creer en aquello que comunicas. Cuando trabajaba en el ámbito social, mi motivación era ayudar a personas que lo necesitaban (aunque de forma muy indirecta) amplificando la voz de las organizaciones que aglutinábamos en la federación; ahora, en el ámbito de la innovación, la motivación sigue siendo dar voz, pero ahora a pequeñas empresas que crean un futuro más sostenible.

Has dado el salto de Barcelona a Helsinki y has construido una carrera sólida desde cero en un país nuevo. ¿Cuáles fueron los retos más grandes de esta transición (profesional y personalmente) y qué te sorprendió más positivamente?

Me fui de Cataluña porque siempre había dicho que quería vivir una temporada en el extranjero. Esta etapa ya se ha alargado más de 4 años y no tengo claro hasta cuándo estaré aquí. El objetivo principal era aprender inglés, pero también quería ver el mundo y emprender nuevos retos. Salir de la zona de confort, hacer cosas nuevas, conocer gente y ver qué pasaría al empezar desde cero. En cuanto a los retos, profesionalmente el más grande fue sin duda el idioma. Vine a Helsinki con un nivel adecuado de inglés, o eso pensaba yo, pero rápidamente vi que tenía mucho por aprender. Una cosa es tener buen nivel de inglés en un contexto educativo en tu país de origen, pero trabajar (especialmente en el ámbito de la comunicación) en un idioma que no dominas al máximo no era tarea fácil. Aunque nadie me ha dicho nunca que algo que haya comunicado esté mal redactado, al principio recuerdo darle muchas vueltas cada vez que tenía que publicar contenido en redes sociales o en la página web. Estaba aprendiendo un idioma al mismo tiempo que comunicaba profesionalmente en una organización en ese idioma.

Vine inicialmente para un proyecto de voluntariado de un año, en el cual hacía tareas de comunicación en una organización del sector social. Muy similar a lo que hacía en Barcelona, pero ahora unos cuantos kilómetros más lejos de casa y con una temperatura más baja en el exterior. Personalmente, este año de voluntariado me sirvió para ver que hay mucho más en el mundo de lo que nos pensamos. Me considero una persona tímida y emprender una aventura como esta me obligó a abrirme y, al mismo tiempo, a conocerme a mí mismo. Cuando te mudas a un país nuevo solo, no sabes lo que puede pasar, pero sabes que, en el peor de los casos, volverías a Cataluña con historias que contar. Tenía un poco de miedo, no lo negaré, pero más que nada estaba emocionado y contento por empezar una nueva etapa. Barcelona me dio mucho y, quién sabe, quizás en algún momento vuelva, pero no quería quedarme con la espina de "¿qué pasaría si dejo el trabajo y me voy al extranjero?". Ya no necesito hacerme esa pregunta porque lo estoy viviendo. Lo que pasó fue que viví un año de voluntariado rodeado de personas de todo el mundo y viviendo aventuras; después de ese año decidí quedarme una temporada más e hice unas prácticas durante seis meses en una organización que organizaba eventos para startups y, después de eso, me contrataron como responsable de comunicación en una de las universidades más importantes del país, lugar donde llevo trabajando más de dos años. Esto es lo que más me ha sorprendido positivamente: ver cómo las personas somos capaces de crear nuestro propio camino a pesar de las adversidades.

Cuando vivía en Barcelona estuve casi 6 años trabajando en la misma organización. Quizás fue suerte, quizás me sentía cómodo y no quería salir de esa burbuja. No lo sé. Sea por lo que sea, estuve en el mismo lugar de trabajo muchos años. Al mudarme a un país nuevo, en mucho menos tiempo del que estuve en Barcelona, ya he estado en tres organizaciones diferentes, porque quiero crecer profesionalmente y seguir aprendiendo todo el rato. En la actualidad me encuentro muy a gusto en Finlandia, pero mentiría si no digo que algunas veces me dan ganas de dejarlo todo y volver a Cataluña. No obstante, de momento tengo la vida aquí y ¡seguiré disfrutándola mientras pueda!