Diez años después de Lehman Brothers

dic 17, 2018

El 15 de septiembre de 2008, Lehman Brothers quebró. La caída provocó el pánico y desencadenó la crisis financiera mundial más importante desde 1929. Diez años después, nos podemos plantear muchas preguntas sobre lo sucedido y sobre las perspectivas de futuro.

Esta temática fue objeto de la mesa redonda celebrada el 30 de octubre, en el marco del programa de actividades Alumni de la UPF Barcelona School of Management, con cuatro expertos en economía, finanzas, banca ética y comunicación. Los ponentes fueron Oriol Amat, Decano de la UPF Barcelona School of Management; Esperanza Escribano, periodista y autora del blog Goldman Sachs is Not an After Shave; David Diaz de Quijano, coordinador de Oikocredit Cataluña; y Xavier Brun, director académico del Máster en Mercados Financieros de la UPF Barcelona School of Management.

En el debate se abordaron 4 grandes ámbitos de los que se desprendieron una serie de conclusiones relevantes aquí resumidas.

Causas de la crisis

El exceso de riesgos, los sistemas de incentivos agresivos, la mala regulación, los errores de supervisión, la codicia y la poca cultura financiera de la población, son factores que contribuyeron a causar la crisis producida. Esperanza Escribano destacó, como punto clave, la ignorancia de la población sobre lo que estaba aconteciendo en el momento en que sucedía.

Según David Díaz de Quijano, la crisis que estalló en 2008 con la caída de Lehman Brothers es una crisis sistémica y como tal fue provocada por una multitud de factores.

No obstante, hay algo subyacente a toda la estructura económica global, y que tuvo un papel muy relevante al respecto: el incremento de las desigualdades y la crisis de sobreproducción que llevamos experimentando desde los años 70 del siglo pasado. 

Esta crisis de exceso de capacidad productiva y disminución del consumo se intentó solventar mediante tres soluciones: la reestructuración neoliberal en favor del capital; la globalización y apertura de nuevos mercados; y la financiarización. 

Las dos primeras soluciones apenas tuvieron resultados positivos, argumentó Díaz de Quijano. La tercera solución tomó un enorme papel a partir de los 80, con la desregulación y liberalización de los mercados de capital, incluyendo los mercados de productos derivados. Así se instauró una creciente tendencia a la divergencia entre economía real y economía financiera, y la actividad especulativa se incrementó hasta límites insospechados. Solo el mercado de derivados se calcula que puede ser entre 6 y 12 veces el PIB Global.

Xavier Brun explicó que la deuda de los particulares y las empresas pasó a manos de los bancos, que no pudieron hacer frente a las pérdidas producidas. 

Todo empezó en el año 2000 con la introducción del Euro y el 2001 con la bajada de los tipos de interés tras los atentados del 11 de septiembre. El 9 de agosto de 2007 se paró la música, el mercado monetario se paralizó y empezó el desastre.

El BCE tuvo que inyectar fondos equivalentes a 300 euros de deuda por cada europeo. Y de ahí a un rescate de la banca nunca visto antes, llegando a 30.000 euros por habitante. Cada habitante debe entre 30.000 y 40.000 euros más ahora que en el 2008. Actualmente, y pese a haber disminuido la deuda pública, ésta se ha multiplicado por 3. La fiesta que comenzó hace una década aún continúa. Nadie se fiaba de nadie. La deuda privada pasó a manos de la deuda bancaria y ésta a manos de la deuda pública que adquirió nivel máximo. Las entidades financieras no se dejaban dinero entre ellas, porque nadie confiaba en nadie. Esto las llevó a quebrar y la deuda pasó después a manos del Estado. La única manera posible de sobrevivir fue con el dinero de los bancos centrales.

 

Consecuencias todavía visibles

La crisis ha tenido un impacto muy negativo en la economía general, las empresas y la población. Los niveles de desigualdad han aumentado significativamente. Y Esperanza Escribano señaló que los principales causantes de la crisis no han pagado por los errores y fraudes cometidos. 

Por su parte, Xavier Brun afirmó que la deuda sigue existiendo y ante la pregunta ¿estamos más seguros que hace 10 años? aseguró que la respuesta es 'no'. Según su opinión, el endeudamiento se debería haber reducido, pero durante estos años no se han hecho los deberes. A escala global la deuda ha crecido y advirtió que, sea como sea, se tendrá que pagar.

La deuda está en manos de los Estados y continúa existiendo.

En palabras de Esperanza Escribano, "la desigualdad no ha hecho más que crecer, al igual que la precariedad laboral, la pérdida de talento, la movilidad laboral obligada, los desahucios y el no acceso a la vivienda".

Miedo y conformismo están como base en la vida de los jóvenes, y son el caldo de cultivo de los populismos.

Según David Díaz de Quijano, ha quedado claro que el capitalismo actual tiene serias deficiencias para satisfacer las necesidades de la humanidad, especialmente de forma justa, humana, eficiente y sostenible.

Para Oriol Amat, hay que reconocer que las consecuencias de la crisis han sido devastadoras ya que provocó el cierre de cientos de miles de empresas en todo el mundo y millones de personas perdieron su puesto de trabajo. De todas formas, esta crisis ha sido menos grave que la de 1929 cuando el PIB en EEUU cayó más de un 30% en tres años. En la última crisis, entre 2008 y 2010 el PIB cayó de media alrededor de un 6% en la mayoría de los países. 

 
Lecciones tras Lehman Brothers

Una de las principales lecciones que hemos aprendido según Xavier Brun es que endeudarse no es bueno. 

Los inversores ahora analizan con mucho más detalle que antes el grado de endeudamiento. Sin embargo, según Esperanza Escribano, las barreras que se han puesto para evitar nuevas crisis son papel de fumar.

Brun también argumentó que, antes, la gente no se cuestionaba si podía perder el dinero en la cuenta corriente de un banco. Hoy día, en cambio, sí lo hacen. De modo que otra lección que hemos aprendido es la de empezar a interpretar mejor el riesgo de las cosas. Hoy es más difícil encontrar préstamos que cubran el 100% de la cantidad que se solicita, porque las entidades son mucho más selectas a la hora de conceder préstamos.

Las inversiones financieras, como las de Madoff o Lehman Brothers, provocaron pérdidas de miles de millones de dólares a muchos inversores. Según Oriol Amat, las inversiones mencionadas eran incomprensibles, incluso para expertos en finanzas.

A nivel individual, conviene evitar los riesgos excesivos. En este caso, la lección es invertir sólo en productos que se entiendan y que nos convengan, ya que a veces el producto financiero que nos quieren vender sólo interesa a la entidad que nos la ofrece y no a nosotros.

¿Se están repitiendo errores? Ante esta cuestión, David Díaz de Quijano recordó que la propia Christine Lagarde, directora del FMI, comentaba en una entrevista reciente que “la falta de ética en el mundo de las finanzas no ha cambiado mucho en la última década”.

Es cierto que a raíz de la crisis ha habido algunos cambios positivos en la regulación del sistema financiero y la protección del cliente. También han salido reforzadas algunas tendencias realmente transformadoras como son las Finanzas Éticas, la Inversión Socialmente Responsable o los movimientos de Desinversión en combustibles fósiles, entre otras.

No obstante, afirmó que la financiarización de la economía y la actividad especulativa aún son muy elevadas, -la deuda global ha crecido hasta superar el 300% del PIB Global-, y las políticas comerciales, fiscales y austeridad que se han aplicado estos últimos años -sobretodo en Europa- han incrementado las desigualdades dentro y entre países. Cuestiones todas ellas que, en su opinión, minan la propia sostenibilidad social, ambiental y económica del sistema. La mala noticia, afirmó es que hoy en día no parece haber mecanismos ni cambios globales de suficiente envergadura como para poder evitar una nueva crisis. Aunque las buenas noticias son que existen opciones para impedir que se repita, así como también para salir mejor de ella en caso de que no lleguemos a tiempo de esquivarla. Solo se necesita un poco de coordinación internacional y voluntad política.

Según Oriol Amat, los problemas que genera cualquier crisis pueden servir para aprender de los errores. Entre las lecciones a recordar, destacó que las inmobiliarias, bancos, Administraciones Públicas y compradores estaban convencidos de que la vivienda siempre subiría hasta el infinito. Pero, según manifestó, lo lógico es que el precio de cualquier bien no puede alejarse demasiado de lo que es su valor razonable. Hacía varios años que diversos organismos internacionales ya avisaban que el precio de la vivienda estaba muy sobrevalorado. De hecho, en los últimos ciento cincuenta años la vivienda ha tenido más de 20 periodos de bajada que han ido seguidos de subidas.

Tanto la vivienda como la bolsa, cuando sube, suele ir más allá de lo razonable y, cuando baja, llega más abajo de su valor real. Por ello, conviene comprar después de una bajada y vender cuando está subiendo mucho. 

Medidas de futuro

La principal medicina ha sido la reducción de los tipos de interés y el endeudamiento público, lo que puede estar alimentado otra burbuja. Conviene actuar con mucha prudencia, recordar que los tipos de interés pueden volver a subir y asumir solo la deuda que se puede atender con seguridad. Sin embargo, como puso de manifiesto Esperanza Escribano "el discurso del miedo y el conformismo actual son muy dolorosos".

De cara al futuro conviene reforzar los buenos valores: prudencia, perspectiva de largo plazo, ética, responsabilidad social corporativa… y puede contribuir mucho apostar por la economía social y cooperativa.

El papel de la mujer es fundamental. Según Escribano, es necesario que las mujeres participen más de la economía para restarle testosterona y contribuir a cambiar el modelo productivo actual, basado en los beneficios y no en la satisfacción de las necesidades de los individuos. Por suerte, cada vez hay más cooperativas y proyectos de economía circular la mayoría liderados especialmente por mujeres.

Oriol Amat, concluyó que, de cara al futuro, a pesar de que la economía se ha recuperado mucho, no podemos bajar la guardia. El endeudamiento es excesivo. Sobre todo la deuda pública. Un tema que sorprende es que, después de todo lo que está sucediendo, se vuelve a hacer publicidad de productos de inversión de alto riesgo y de comprensión difícil para los inversores. Y, por otro lado, vuelven los sistemas de incentivos abusivos de la alta dirección en muchas grandes compañías. Estas prácticas, además de fomentar los riesgos excesivos, alimentan unos niveles de desigualdad que provocan desánimo en la población y pueden alimentar populismos.

La economía ha de centrarse en el principal objetivo: mejorar el bienestar de la población. Por ello, el bien común y la reducción de la desigualdad son prioritarios. Según Xavier Brun, hay que reducir el paro y, a la vez, dejar que aumente la inflación.

Pero para ello, aseguró que hay otra lección pendiente: la de ampliar la cultura financiera de la persona media. Como dice Warren Buffet: "los humanos seguimos comportamientos tontos, a veces en masa".


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