#RethinkingManagement #GestiónPública Carles Ramió

13 may 2020

El COVID-19 ha sido una prueba de estrés para todos los Estados y todos los modelos de gestión pública. Desde China hasta Estados Unidos, pasando por Europa: Italia, España, Francia, Alemania, Inglaterra, Países Nórdicos hasta Asia y Sudamérica. La realidad es que no ha existido relación alguna entre sistema político (republica o monarquía, parlamentaria, presidencialista, unipartidista…) y solvencia ante la lucha contra el COVID-19. Todos han cometido errores en la gestión de la pandemia.

Sin embargo, hay aprendizajes de aquí y de allí que pueden darnos algunas pistas sobre cómo debería ser la nueva Administración para abordar con éxito una crisis como la actual. ¿Mejor un sistema de gestión pública centralizado o descentralizado? ¿Liderado por políticos o expertos? ¿Con servicios públicos o concertados?  Sobre todo ello, habló Carles Ramió, Catedrático de Ciencias Políticas y de la Administración en la Universidad Pompeu Fabra y director del Máster Online en Gestión y Administración Pública en América Latina en el ciclo Rethinking Management de la UPF Barcelona School of Management.

Esta crisis no cambiará la Administración Pública pero acelerará los cambios que ya estaban previstos en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible (ODS 2020-2030). Ramió anticipó algunos de los aspectos que cualquier gobierno debería priorizar en su modelo de gestión y administración pública, con un enfoque claramente ‘científico’.

  • Sistema de gobierno político y experto. El poder político debe convivir con ‘los expertos internos (de la propia administración) y externos (universidades, centros de investigación, ecosistema empresarial).
  • Observatorios prospectivos. La Administración debe invertir en potentes observatorios que dibujen y prevean escenarios futuros laborales, económicos, sociales e institucionales.
  • Necesidad de los datos. La Administración carece de forma dramática de datos para gestionar en todas las etapas de las políticas públicas: evaluación, implementación y control.
  • Capacidad analítica y de gestión de datos. Hay que romper las barreras entre departamentos y servicios. La Administración pública debe estar digitalizada, integrada, compartida y con aplicación de la Inteligencia Artificial.
  • Cambios y reformas organizativas. Hay que pasar de una arquitectura organizativa fragmentada en departamentos y unidades a otra integrada y sin barreras.
  • Reforma en modelos de gestión de los Recursos Humanos. Se necesita un nuevo perfil de empleado público más polivalente, con competencias analíticas y que trabaje por proyectos y programas.  Apostar por la holocracia (un sistema de organización en el que la autoridad y la toma de decisiones se distribuyen de forma horizontal en lugar de ser establecidas por una jerarquía de gestión).

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