Andrea Obaid| Comunicar ciencia como vocación

Publicado el July 1, 2026

Andrea Obaid 

Directora y socia fundadora de Neurona Group

 

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Máster en Comunicación Científica, Médica y Ambiental 2005/07

📍 Chile

 

Si pudieras enviarle un mensaje a tu yo más joven en su primer día en el máster de Comunicación Científica en la UPF-BSM, ¿qué consejo le darías sabiendo todo lo que has construido después en medios y divulgación científica? 

Creo que el mensaje que me habría enviado hace 20 años —cuando me fui a hacer mi magíster a Barcelona en 2006— sería: no tengas miedo. 

Ese fue un momento muy desafiante. Dejé todo en Chile: mis trabajos, mi pareja, mi casa, mi gato, mi familia. Me fui a un país nuevo, a vivir sola, a estudiar, con mucha incertidumbre. 

Hoy, mirando hacia atrás, le diría a esa Andrea joven que confiar en esa decisión fue clave. Que cuando una es valiente, se atreve, se reinventa y actúa con convicción, inevitablemente llegan cosas nuevas. 

Ese viaje marcó un antes y un después en mi vida. Yo venía del periodismo de espectáculos, incluso cubriendo farándula, y sentía que no era el camino que quería para mi futuro. Ese quiebre me obligó a preguntarme qué tipo de periodista quería ser. 

Encontrar el periodismo científico fue descubrir mi propósito. Era un área que recién comenzaba a crecer en los medios, y decidí apostar por eso. 

Así que también le diría: lo hiciste bien. Estuvo bien atreverte. Fue, sin duda, una de las mejores decisiones de mi vida, tanto en lo personal como en lo profesional. 

 

A lo largo de tu carrera en radio, televisión, libros y proyectos de divulgación, ¿hubo algún error, desafío o momento difícil que con el tiempo se haya convertido en un punto de inflexión en tu trayectoria? 

Sí, absolutamente. Uno de los momentos más determinantes fue cuando regresé de Barcelona a Chile y entré a trabajar en Radio Cooperativa. 

Ahí me dieron la oportunidad de crear un programa de ciencia y tecnología: Tecnociencia. Le empezó a ir muy bien, y eso llamó la atención de Canal 13, que me invitó a llevar ese contenido a la televisión. 

Ese paso de la radio a la TV fue un gran desafío, pero lo más importante vino después: para avanzar en ese camino, tuve que dejar la radio. Me despidieron. 

Y aunque en ese momento fue duro, con el tiempo entendí que fue un regalo. 

Porque ese cierre me obligó a independizarme y a tomar una decisión clave: crear mi propia productora, Neurona Group. 

Ese fue el verdadero punto de inflexión. Ahí comenzó mi camino como emprendedora en comunicación científica, desarrollando proyectos multiformato que han logrado sostenerse en el tiempo gracias a financiamiento público y privado. 

Hoy miro ese momento y lo agradezco profundamente. A veces, las puertas que se cierran son exactamente las que necesitabas para abrir otras mucho más grandes. 

 

Tras tu paso por la UPF-BSM, tu carrera ha combinado periodismo, divulgación científica y creación de proyectos multiformato. ¿Cómo describirías la evolución de tu trayectoria desde entonces y qué hitos han marcado ese camino? 

Ha sido una evolución muy orgánica, pero también muy estratégica. Me considero una emprendedora de la comunicación científica. 

Uno de los grandes hitos fue descubrir —a través de un curso de marketing— el concepto de la “vaca lechera”: cómo a partir de un solo contenido puedes generar múltiples productos. 

Ese modelo lo apliqué en todos mis proyectos. Por ejemplo, Tecnociencia nació como programa de radio, luego pasó a televisión, después se convirtió en libros, en una exposición fotográfica, en una aplicación móvil y en una plataforma digital. 

Lo mismo ocurrió con Cocina Lab, comer tiene su ciencia”: programa de televisión, libro, talleres. 

Ese enfoque multiformato ha sido clave en mi carrera. 

Otro hito fundamental fue el año 2023, cuando recibí el Eric and Wendy Schmidt Award for Excellence in Science Communication de las Academias de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos. Es considerado uno de los premios más importantes a nivel mundial en esta área, y marcó un antes y un después en mi proyección internacional. 

También fue muy relevante mi rol como presidenta de la Asociación Chilena de Periodismo y Profesionales para la Comunicación de la Ciencia (ACHIPEC) entre 2022 y 2024. Ahí trabajamos en políticas públicas, participamos en procesos constitucionales, impulsamos la estrategia nacional de comunicación de la ciencia y generamos alianzas con organizaciones como UNESCO y la Unión Europea. 

A nivel audiovisual, logramos que nuestra serie Chilenautas llegara a Amazon Prime Video, y hoy seguimos distribuyendo contenidos a nivel internacional. 

Y actualmente, una parte muy importante de mi trabajo es la formación: enseñar a científicos y médicos a comunicar, a transformar sus investigaciones en contenidos que conecten con las personas. 

Además, conduzco el único programa radial franjeado que se emite de lunes a viernes y en vivo, dedicado a la ciencia, tecnología, salud y medioambiente. Se llama “Tu Nuevo ADN”, en Radio ADN de Prisa Media (holding español en Chile).  

Y el año pasado reviví la marca “Tecnociencia” y lancé “Tecnociencia, el podcast” en todas las plataformas digitales (Youtube , Spotify y redes sociales) con conversaciones de ciencia pop.  

Ambos tienen gran alcance y son una propuesta multiformato para multiaudiencias en la era digital, donde uno es su propio medio de comunicación. 

 

Has liderado productoras, creado contenidos en distintos formatos y formado a otros comunicadores científicos. ¿Qué hábito, mentalidad o forma de trabajar ha sido clave para impulsar tu desarrollo profesional en los últimos años? 

Para mí, la comunicación de la ciencia no es solo una profesión: es mi misión en esta vida. 

Tengo la convicción de que vine a hacer esto. Y esa claridad te da una fuerza muy grande para persistir, incluso cuando el camino es difícil. 

Creo que uno de los factores clave ha sido haber abierto camino en un momento en que este campo era mucho más pequeño, especialmente siendo mujer. Eso también me empujó a desarrollar una identidad propia. 

Otro elemento fundamental ha sido tener referentes. En mi caso, Hernán Olguín, con su programa Mundo, fue una inspiración desde que era niña. Sentir que alguien ya recorrió ese camino te permite imaginar que tú también puedes hacerlo. 

Y, finalmente, creo que la clave está en combinar propósito con estrategia: tener una visión clara, pero también saber cómo transformar ideas en proyectos concretos, sostenibles y con impacto real. Incluir a todos, desde los pueblos originarios, las personas con discapacidad, a niños y a adultos mayores. La divulgación científica bien hecha puede cambiar las vidas. 

Hay que tener claro que no es un camino fácil, tampoco rápido. Pero la perseverancia con convicción siempre tiene su reconocimiento y recompensa. Hay que tener tolerancia a la frustración, tocar las puertas cien veces aunque te las cierren en la cara, seguir adelante con más fuerza, formar buenos equipos en el camino, creer en sueños colectivos, colaborar y no competir, y lo más importante: apasionarte por lo que crees que es importante.